Una cita y nada más
Te alejaste de Mí ese día sin saber que Conmigo por siempre te quedabas. Te marchaste sin volver la mirada atrás ese atardecer de llovizna pertinaz que dejó tu imagen grabada en los cristales de todas las ventanas del lugar, mientras mil gotas de agua salpicadas rodaban tristes hasta el suelo, como acariciando tu pelo y borrando tu cara entre los grises reflejos del ocaso, dejándome solo entre las sombras del momento, a merced del silencio de tu partida sin tener una verdadera despedida. Un rato apenas pude disfrutar de la frescura de tu cara; a veces escondías la mirada como queriendo ocultar de Mí las luces de tu alma que brillando enseñan sinceros tus verdes ojos, quizás sin Tú quererlo. Tu pelo de tonos dorados lucía impecable y tus finos labios pintados hablando nomás atraparon toda mi atención sin previo aviso. Luego entre los sencillos y elegantes gestos de tus manos tu sonrisa encantó mi pensamiento, no sabía a veces qué decir ante la fineza de tu trato y linda tu nari...