Descanso merecido
Bueno, este asunto de ser el primo mayor de Cattus ya no me está conviniendo. En vez de salir corriendo tuve que vérmela de frente con el gato ese otra vez, y el muy azaroso me aruñó la nariz. Tan bien que iba todo, y tenía que aparecer ese malparido gato. ♠ Dime Piccolo ¿qué te pasa que estás caminando lento? Ven acá. Déjame verte. ♥ Estoy bien Abuelo, sólo tuve un pequeño altercado con el gato ese esta madrugada. ♠ ¿Cómo? ¿Y qué pasó? ¿Y Cattus andaba contigo? ♥ Tranquilo Abuelo, Cattus estaba detrás de mí, el gato ese no le hizo nada. ♠ Pero Piccolo... Mira como tienes la cara, toda aruñada. ♥ Sólo son rasguños, ni siquiera me duelen. ♠ Ven Piccolo, vamos a donde la Tía Steph para que te cure, Ella tiene un botiquín muy completo, y buena mano para curarte. Ahora me van a querer untar uno de esos líquidos de potecito que pican muchísimo, como que no es bastante con andar aruñado. ¿Qué le diré a los tigres del barrio? Y todo por defender a Cattus para que lo mordiera, que después el p...