El mundo aquél
El mundo aquél
Luché tanto por Ti que me olvidé de ser, de comer, de dormir, de reír; tontamente me convertí en un sagaz ermitaño aferrado a otro mundo, aquél donde vivía Contigo, a tu lado, para Ti, aquél donde a diario escribía poesías que narraban mil historias de un amor maduro y cotidiano.
En el mundo aquél la amaba Yo muy intensamente. Un amor intenso siempre es bueno, pero a veces no se precisa tanta intensidad, pues puede cansar amar a toda hora, en todo momento, en cualquier lugar. Lección aprendida.
7-Oct/2023 (Cortos de un Ermitaño)
Comments
Post a Comment