Verdemente me miró
Empezaba ya a calentarse la brisa en las calles, el sol madruga cada vez más pues se acerca el verano. El fresco olor a desayuno en el ambiente entrando al lugar provocó un ruido dentro de mis entrañas demandando la acción correctiva correspondiente. Ya sentado respiré paciente después de ordenar los alimentos, cuando pasando a mi lado su dulce perfume despertó mi atención y me hizo levantar la cabeza, verdemente su mirada cubrió mis ojos con su brillo celestial y me dejó pasmado, sin palabras, se me congeló la lengua dentro de la boca y se me hizo un nudo en la garganta. Casi muero sin quererlo... Era la Bella Señora que llegaba. No esperaba tan pronto verla otra vez, tampoco así tan de repente. Tanto tiempo esperándola... Quería decirle tantas cosas, algunas de esas que he soñado contarle, acaso en una situación como esta, pero sin la lengua habilitada y con la garganta cerrada no se puede hablar. Un “Hola” corto y sencillo apenas escuché y prosiguiendo su caminar ap...