Amanecer: gran desengaño.
Pasaban los días mientras el viento seguía gimiendo. La Noche en su oscuridad profanada dictó su última frase de despedida. La Luna, triste y cabizbaja abandonó su lugar en el cielo y un tenue rayo de luz melancólica de tono dorado y tímido relucir despertó al aura del nuevo día. Las aves y las flores de repente despertaron y comenzaron a cantar y a perfumar todo el globo. El señor Mar empezó a mostrar sus reflejos cual diamante esplendoroso. El Rocío matutino dijo presente y besó la tierra y todo. Reinaba la madre Armonía brindándose con orgullo por doquier. Y el Sol inmenso y soberano de entre su nido de nubes despertó, y repartió su luz y su calor a todos los rincones del planeta. Se paró desnudo y sin pudor en el pleno azul del cielo, cual rey todopoderoso en su trono, grande, majestuoso, cual monarca de ferviente calor y divina luz. ¿Por qué luego te cansas de ostentar todo tu triunfo en lo alto del cielo? ¿Por qué te rindes ante el occidente y ...